El serrín tuvo que hablar En su quema

El serrín tuvo que hablar
En su quema imperiosa,
En ceniza temerosa.

Guarda mucho que contar:
Batallas de vana prosa,
Libertad en alba losa,

Lamentos de todo andar
Y fábula pegajosa…
Toda viñeta gloriosa

Torpemente en mí se posa:
Traen bobadas
Que no
Me interesan en
Absoluto.
Antes prefiero
Escudriñar una rosa
Y oír al viento organar.

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Querida hipocresía: No sé muy bien cómo decirte

Querida hipocresía:
No sé muy bien cómo decirte esto,
Pero te amo, mi vida.
Quiero crucificarte
Desnuda en mi sonrisa,
Mi soga de bramante;
De tu ser diplomático y amable
Anhelo el tenso y barato sosiego…
¡Aymé, musa maldita!
De deseo obscuro
Tu agridulce ponzoña
Jamás la supe en mi lengua tan mía.
Yo… Te necesito,
Creo que estoy perdiendo la cabeza
Por ti; todos los días,
Siempre, en todas partes
Está tu aroma limpio:
En mis amistades, en mi familia…
Vuelve, tesoro; sin ti el esto no es mundo,
Yo no soy yo y la gente no es nadie.